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JOSE TEJADA
MARTÍN, “ PEPE MARCHENA ”
José Tejada Martín nació el 4
de Mayo de 1.903 en Marchena (Sevilla), en la casa nº 4 de
la calle Jesús, la misma que
desde
1.952 lleva su nombre artístico. Hijo de campesinos, en su
infancia fue zagal borriquero, tarbernero y aprendiz de herrero,
trabajos que alternaban con su dedicación a cantar por las
noches en las ventas y tabernas de la comarca, pasando luego la
bandeja.
Después de ganar en 1.916 un
concurso celebrado en Fuentes de Andalucía, se hizo
profesional del cante, rerriendo varios pueblos y ciudades de la
provincia sevillana. Con catorce años debutó en el Café La
Lipa de Badajoz , alternando con Teresita España. En Sevilla lo
hizo en el Café Novedades cobrando cinco duros diarios, y en
Córdoba se presentó por primera vez en el cine Ramírez, junto a
Luisa Esteso y Amalia de Isaura. El Niño de Marchena, como
se le anunciaba por aquellos años, constituyó una
auténtica revelación en su arte, y el cantaor Rafael Pareja
lo recomendó para actuar en Madrid, lo que hizo en 1.921,
alternando con El Canario del Colmenar y la Lavandera, en el
merendero de Casa Juan, sito en la Bombilla. Obtuvo un gran éxito
y al año siguiente el empresario Carceller lo contrató
para cantar en el teatro de la Latina, con un sueldo de
doscientas pesetas por noche. Seguidamente grabó su primer
disco y tomó parte en la comedia lírica “Málaga ciudad
bravía”, acompañado a la guitarra por Ramón Montoya. En Junio
del mismo año con motivo de la visita a Madrid de los reyes de
Italia, cantó ante ellos en el Palacio de Liria, en compañía de
Chacón, Escacena, Pastora Imperio y la Niña de Los Peines. A
partir de entonces se sucedieron sus actuaciones por toda
España, en las que hay que destacar la que tuvo lugar en Sevilla,
en 1,925, con motivo de la inauguración del Hotel
Alfonso XIII. En esta ocasión y bajo la presencia de los
Infantes Don Carlos y Doña Luisa, Marchena alternó
con Chacón, Ramón Montoya, Currito de la Jeroma, Kuisa Requejo
y otros destacados intérpretes, ganado ese año el III Concurso
del Teatro Pavón en Madrid.
En 1.926 se incorporó a un
elenco, en el que figuraban Chacón, Escacena, Manolo Pavón, El
Chato de las Ventas, Centeno y Perico el del Lunar, con quienes
recorrió diversas capitales y ciudades durante el verano.
En Septiembre reapareció en Madrid, en el Teatro Fuencarral,
alternando con Chacón. Luego participó en continuos espectáculos
en giras por diversos
lugares, alternando con otros de flamenco escenificado, como
“la Copla Andaluza” y “el Valle de la pena”, representados en
los teatros Pavón y Maravillas de Madrid, respectivamente.
Marchena se convirtió así en el primer cantaor-actor
de la Historia. Su fama fue creciendo y el día 10 de Abril
de 1.934, en el Teatro Rosalía de Castro, de La Coruña,
ofreció por primera vez un concierto de cante flamenco, con
Ramón Montoya a la guitarra.. El mismo año participó en un
concierto de motivos andaluces celebrado en el cine Capitol
de Madrid. En 1.935 estrenó el sainete “Consuelo la Trianera”, en
el teatro Cervantes madrileño, con Ramón Montoya y Jacinto Almadén
y la actriz María Fernanda Gascón, y a continuación intervino en
la película “Fernanda de mis amores”.
En 1.936, meses antes de
la guerra civil, estrenó una versión flamenca de “Cancionera”,
la famosa obra de los hermanos Alvarez Quintero. El 18 de Julio,
el inicio de la guerra, le sorprendió en Cartagena y pasó los años
de la contienda entre Murcia, Linares, La Carolina y Jaén.
La primera etapa de la
vida de Pepe Marchena, tan intensa como positiva en cuanto
a éxitos, ya significaría por sí sola un hito en el devenir del
arte flamenco, pero su trayectoria posterior fue, si cabe,
todavía mas elocuentemente triunfal en algunos
aspectos, entre ellos su atención, especialmente discográfica,
a los estilos básicos.
Pero desde su integración en
los primeros puestos del escalafón flamenco, los esquemas
artísticos de Pepe Marchena se decantaron hacia la originalidad,
y conforme se fue afianzando en un lugar preferente de los
carteles, puso en marcha el desarrollo de sus evoluciones
artísticas, que el público le aplaudía con auténtico entusiasmo.
Se puede decir que en
1.936, veinte años después de su profesionalización,
tenía configurada totalmente su personalidad artística y
había creado escuela. Aquel niño cantaor de las tabernas de su
ciudad natal se había transfigurado en uno de los mitos más
definido de un arte milenario. Por otra parte, el teatro flamenco
de la época, que contaba con una favorable acogida popular,
tuvo en Pepe Marchena su intérprete principal. Su nombre
destacado en los carteles era el mejor reclamo para toda
comedia de ambiente andaluz, mientras sus discos difundían por
toda España sus creaciones flamencas en un constante
proceso de evolución de sus arte.
En la Segunda etapa de su vida artística y coincidiendo con
el final de la guerra civil, se estrenaron dos peliculas
protagonizadas por Pepe Marchena: “La Dolores” y “Martingala”,
produciéndose en 1.943 la vuelta a los teatros, con la versión
folklórica “La encontré en la Serranía, comedia con la
que se presentó en el teatro Fontalba, de Madrid, el 6 de
Julio de 1.944, obteniendo un extraordinario éxito de público. En
el mismo teatro interpretó después “El alma de la Copla” y
repuso la “Copla andaluza”, obras de Quintero y Guillén. Durante
1.945 encabezó la compañía del empresario Juan Arana,
con Vallejo, Canaleja de Puerto Real, Pepe Aznalcoyar, Ramón
Montoya y Niño Ricardo. En Noviembre del mismo año debutó en
Buenos Aires, en el Teatro Avenida, abriendo con Carmen
Amaya el cartel de espectáculo “Feria de Sevilla”, que permaneció
tres meses en el mismo escenario. También cantó en el Café
Cantante El Tronío y en la emisora Radio Belgrado de la capital
argentina. A continuación prosiguió su gira americana por
Montevideo y Rio de Janeiro.
De regreso a España en 1.946,
Pepe Marchena protagonizó en el Teatro de la Comedia de Madrid
el romance escenificado “Siguiriya”, con la colaboración de
Ramón Montoya y Juan Varea, y al año siguiente realizó
una gira con su espectáculo “Pasan las Coplas”, en cuyo
elenco figuraba Ramón Montoya, José Cepero y Rosa
Durán. En 1.948 emprendió sus actuaciones en Barcelona, con
el espectáculo titulado “Curro Lucena”, y después
realizó una gira por las Islas Canarias. En 1.951 emprende un
gira por Marruecos y Argelia, y a continuación actua en la sala
Pleyel de París. En 1.952 se le tributa un homenaje en su ciudad
natal rotulándose una calle con su nombre. El 4 de Abril de
1.953 estrenó en el Teatro de la Zarzuela madrileño el espectáculo
“Entre mujeres y flores”, junto a la Gitana Blanca,
recorriendo una vez más toda España acompañado de Canaleja de
Puerto Real, con el espectáculo “Mensajeros del Cante” efectuando
ese año una demostración de todos los estilos en el
programa radiofónico “Cabalgata Fin de Semana”, aumentando su
popularidad. En 1.955 Pepe Marchena, junto a Juanito Maravilla
y Pepe Azuaga, paseó su espectáculo pasan las coplas por todo el
país, haciéndolo con “así canta Andalucía”. En 1.957 participa
en el I Festival Nacional de Arte Folklórico Andaluz celebrado
en Barcelona, en el que actúa con Pepe Pinto, Rafael Farina,
Manuel Centeno, El Malagueña, La Niña de la Pueblay otros
artistas, repitiendo en Madrid en Enero de 1.958 y en una
gira por toda España, protagonizando este año un mano a mano
con Juanito Valderrama.
En 1.960 Pepe Marchena emprende
otra larga gira con “ Así canta Andalucía ”,
contratándole la empresa Circuitos Saavedra en 1.961 como primera
figura del II Festival de la Canción Flamenca en el Circo
Price de Madrid, concediendole en dicho Festival el Laurel de
Oro. En 1.961 actúa en Pakistán, ilustrando una
conferencias del teórico Azir Balouch. En 1.962 actua con La
Paquera, Estrellita Castro, gracia de Triana y Melchor de
Marchena, en el espectáculo “Pasan las estrellas”, en ese año
es invitado
A Israel en el Festival Mundial de
Arte Popular. En 1.963 aparece con su grabación
“Memorias Antológicas del Cante Flamenco”, “ Alarde Flamenco ”
en 1.964 y “ Así canta Andalucía en 1.966, restringiendo sus
actuaciones pero cabe destacar las actuaciones en Sevilla y
Marchena en 1.970 con motivo del I Festival de Cante Flamenco y
de la IV Fiesta de la Guitarra.
Con motivo de sus bodas de oro
en el cante, en 1.076 se le rindió un homenaje en su tierra,
consistente en un festival. En noviembre, ya gravemente enfermo de
cáncer, se le concedió la Medalla de Oro de Marchena, y
Juanito Valderrama organizó un Festival en su beneficio en
el Teatro Alcalá Palace de Madrid, con la intervención de
numerosas figuras del flamenco. A agravarse su estado de
salud fue trasladado a Sevilla, donde fallece el 4 de Diciembre.
En 1.986 se erigió en Marchena un monumento en su honor, obra de
Rafael Armenta.
El secreto a voces de Pepe
Marchena, el quid de su personalidad, estriba en motivaciones más
íntimas. Por una parte, se
encontró con unas escuelas cantaoras definidas que contaban con
artífices magistrales; y por otra, con la necesidad de afrontar la
captación de un público más amplio y mas eterogeneo que el del
Café Cantante, al que había que llegar con originalidad y carisma,
con nuevos rumbos flamencos. Así, al comprobar como se le
entregaban los auditorios cada vez que se templaba por
fandangos, optó por perfeccionarse y crear su propio cante
flamenco.
De ahí que Pepe Marchena
apoyado en las condiciones de su voz, haya sido el artísta más
sutil y con mayor amplitud estilística y melódica de la
música flamenca. Con él se enriqueció el cante desde el fandango
artístico-palo que definió perfectamente- hasta los cantes
de Ida y Vuelta, pasando por la creación de la Colombiana y
sus versiones de los cantes levantinos en toda su amplia gama,
sin olvidar sus peculiares concepciones de los cantes básicos,
ni su originalidad en el aflamencamiento de canciones
Folklóricas andaluzas.
Además de cantaor de excepción,
Pepe Marchena ha sido el andaluz de todos los tiempos que
más veces ha cantado, dada su intensa y larga trayectoria
artística.
ELOGIOS A PEPE MARCHENA.
MANUEL DE FALLA.- En el Niño
de Marchena, con pureza cristalina de manantial serrano,
se encuentra el canto inagotable del verdadero cante
andaluz sin las trabas que lo empequeñecen al
encerrarlo en canciocillas.
EDUARDO M. DEL PORTILLO.- Es el único
profesional que apasiona, que lleva a la gente a los teatros,
sugestionada, impelida, con el ardor de una fe, como iba
la multitud a los toros en las tardes de competencia entre
Joelito y Belmonte.
CHARLES CHAPLIN.- Yo le tengo
mucha envidia al Niño de Marchena. Con él se emocionan las
mujeres; conmigo se ríen.
MANUEL BARRIOS.- Aún sigue la
polémica; pero la verdad es que, con romanos o con cartagineses,
en la historia del arte flamenco caminaràn para siempre los cuatro
muleros que van a río, como para siempre-
melancólico eco de Pepe Marchena-florecerá
la rosa en el jardín sonriente y repicará la esquila, leve y
nostalgica, en el Convento de las Marias.
ANSELMO GONZALEZ CLIMENT.- Marchena
pretendió solamente ofrecer un universo, el suyo,
desasistido de inhibiciones escolásticas, respondiendo a su
irreprimible instinto de individualización y también, quizá,
a una demanda subterránea del medio ambiente que tan apunto se le
rindiera.
ANDRES
SEGOVIA.- La brava gallardía del Niño de Marchena restituye al
cante jondo en su arrogante virilidad.
CONHA PIQUER.- Los duendes y el
lucerío del cante anidaron para siempre en el arte inimitable del
Niño de Marchena
CARMEN AMAYA.- Marchena faraón del
cante, merecería ser gitano.
GRETA GARBO.- Todo el fuego
de la raza española, con sus santos y sus guerreros, crepita
en la hoguera del cante que nace en privilegiada garganta del Niño
de Marchena.
Personalmente y en mi opinión,
creo que José Tejada Martín “Niño de Marchena”, fue un cantaor con
una extraordinaria caja de música en la garganta, marcando en
su época una forma y un estilo de cantar, haciendo que el cante
flamenco fuera una melodía al que lo escuchaba. Así mismo creó su
propia escuela
y cantes como la Colombiana,
aflamencando canciones y sus propio Fandangos personales.
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