|
“PEPA DE
ORO”, CREADORA DE LA MILONGA FLAMENCA
Josefa Díaz, Pepa de Oro, nace
en Cádiz en el último cuarto del Siglo
XIX, y murió, no se sabe, si en Madrid o en su tierra
natal,
a finales de los años treinta del siglo XX. Fue una flamenca de
gran belleza y de singular empaque, cuyo apodo, Pepa
de otro, fue tomado del enunciado artístico de su padre, el
matador de toros Paco de Oro. A ella se debe la creación de
la Milonga flamenca. Bailaora y cantaora, recibió los aplausos
que llenaban noche tras noche los café cantantes de Cádiz,
Jerez de la Frontera, Sevilla Málaga y Madrid, pues su cartel
era de primerísima categoría, si nos atenemos de lo que de
ella contó Fernando el de Triana: “Fue Pepa puntera bailaora, de
arrogante figura, y aunque no era gitana,
cualquiera hubiera dicho que era pura
cañí canastillera. Como número extraordinario cantaba
unas Milongas que a la vez bailaba, y que el público aplaudía con
verdadero entusiasmo”.
Pepa de Oro aprendió la Milonga
en América, donde viajó con su padre, y la aflamencó para siempre
interpretándola, a compás de tangos, con su nativa gracia
gaditana.
A partir de ella, otros
interpretes coetáneos suyos tomaron su aire para hacer de la
Milonga un cante para escuchar. Si, como decía la copla popular,
“Paco de Oro / ha venido de Lima / de matar toros /”, de la hija
del torero, de la guapa Pepa, podría decirse: “Pepa de Oro / trajo
de América / su cante propio”.
Y por ese cante ha quedado en
la historia del arte flamenco. |