| ¡Dios
miode mi arma, qué negruras, con la fresca vos de cristal
que yo tenía antes!
Antes.
¿Cuándo, Anita?
En el
café Siete Revueltas, de Málaga, y en el del Burrero, de
Sevilla. Pero debí atrapá esta Ronquera
de gallo esplumao en alguna parte, en una boda o en algún
entierro... Mire Uté, la última ve que canté en er
café Siete Revueltas, ¡jozú!, estaba llena de gente la
calle y los guardias no, podían despejá... La voz me
había vuelto grasias a un remedio de cabayo. Gueno,
po,
cuando aparesí, los bastones golpearon en el piso, la
mano aplaudieron: era Anita Maya, la guena, la brava Anita.
¡ Como iban a reirse! ¡Bravo! ¡Olé!
Yo
permanesía quieta, procurando aturdirme, bebiendo,, con
las narises estremesías, el vino embriagadó de ésta
apoteosis; mirando, con las manos tendias, las largas
sonrisas de los ricos...
¡Chis,
Chas! Comienso a cantá. Pero mi vos no se oye bien.
"¡Más alto", grita uno, que debía sé
diputao. Por un instante me repongo. ¡Enhorabuena!... ¡Olé,
Anita! ¡Al fín va a empesá de firme!"... yo no
pueo; mi lengua está seca, una mano de hierro parese
oprimime la garganta, siento como martillaso en la nuca y
la risa suena a farso entre mi labios... Entonses
como un reguero
de polvora, er público se incomoda... U silbido... Dos
silbidos... Una tempestad... ¡La gente
se pone de pie y toos prorrumpen en gritos de animales!:
"¡Miau! ¡Miau! ¡Quiquiriquí! ¡Que
tome malvavisco!".
¿ Y
usted?-me aventuro a preguntarle. – Yo el idolo, estaba
allí tiesa. Ese e er público... ¡Mirale, Anita, y
aprende lo que valen su entusiasmo, sus afecciones y su
idolatría! En er público
no hay sivilasión. De echa, estremesía, olvidando el
doló agudo, contemplé la gran mentira...
¡Mira, Anita, mira bién y acuerdate!.
Anita
Maya cuenta esto con amargura. Pero vuelve en sí y se rie.
| ¿Cuántos
años tiene Usted? - Cuatro veses veinte duros y
ocho duros más.
¿Quiere
decirme por qué le llaman la reina de los gitanos?
Canta:
"Por
donde quiera que voy,
la
gente me mira mucho:
¡la
sombra dirá quién soy!
Ante
de sé la reina de los gitanos, fui la reina de la
"forma"... –Esplíquese...
Hase
veinte años, o más quisá, gané el reinao de
"forma", con otra bellesas, en un concurso
de "El Imparsial", de Madrid. Era yo una
linda mosita. Ahora paresco un cangrejo. Si se me
respeta e porque yo tengo tanta sivilisasión, cojo,
recojo y engancho con grasia. |
 |
Me han
asegurado que hace unos dias bebió usted más de treinta
copas de cazalla y que le sentaron mal. -¡Quiá! Yo estoy
libre de "parabanes".
La Casa
donde vive Anita Maya, en Ronda, es un lugar de
peregrinación. El Juez, el Alcalde, el
boticario el Registrador, damas de alta y baja alcurnia,
todas desfilan por su vivienda, archivo de
la sabiduría popular. Diariamente, desde Barcelona, se
telegrafía al Secretario de Ronda, diciendo que la
anciana gitana come bien, duerme poco y bebe mucho.
También se telegrafía a los gitanos, que, impacientes
ya, piden que regrese. Pero ella no quiere marcharse.
-Como
cuervos a la novedad de una res muerta- dice-, han venio a
la Exposisión gente de toda parte.
Hay que ver ese movimiento y ese barullo. Aquí se compra
y se vende a lo ojo. De comé yde bebé, lo se busque. La
tela, riquisima. Yo he coprao una colcha bordada,
requetefina, a la vida como un pastel florido. De noche
sobre todo, qué de baile, ¡jozú!, y de música. Y no
fartan mosita de ésa carita de regalo y blandita de
corasón. La Plata blanca corre como agua. Los afisionaos
al trago no se andan con chiquita pa empiná el codo....
-Por
ahí se dice que usted y "Lagartijo"...
-Rafael
Molina fué muy amigo mío, verdad. Pero el hijo que tengo
no e del, ni del General Contreras. Se lo pedí yo a la
Virgen de los Dolores, y me lo consedió. Créame,
señorito de mi arma. Lo demá son crítica, chumba y
esto... Cierra en abanico los dedos de la mano.
Anita
Maya fue contrabandista de tabaco. Montaba su jaca mejor
que nadie. -A mi me bellagueó una jaca en la ladera,
cuesta abajo, con peligro pa la jinete de se lanzada al
abismo. La mula
que montaba una tarde se mató quebrandose el tronco del
cogoteal darse la vuelta, a la carrera, uyendo de los
siviles...
La
reina gitana charla, exagera y miente, y estoy seguro de
que adivina que yo no le creo ni una palabra.
¿Por
donde contrabandeaba, Anita?
Por
toda la Serranía. Una ves pasamos nueve dias "najando"
po el pié a los civile... No dio alcanse
el frio en el camino, las mulas de carga venían flojeando
yá. Allá por la cuesta del Gato descargamo.
La mula, rendida por la penosa jornada, con el lomo molío
y dolorío, se revolcaban en lo blando, a su ancha, entre
quejios de esa satisfasión que ningún otro aNimal conose.
El frio
prinsipaba a hasé la oreja. ¡Que nocha perra! La
madrugada pardeaba apenita, cuando uno de lo gitano, que
se despertó primero, despertó a los otros. Como no
acostamos vestio, no levantamos sin tardanza. Deaspués
cada uno amontonó la prenda de su montura en que había
dormido. Corría un viento delgadito y ligero como un
galgo y jelao de cortá la carne. La mula comensaron
a enfilarse a la cola. Teníamo que pasá una serranía,
tan temida en verano con lo solaso como en invierno, po el
viento allí tirita de frio. Caminamo, caminamo...
Hace
una pausa. En seguida bebe, una tras otra, dis coas de
cazalla.
-Habiamo
cumplío la mayó parte de trayecto. Toos estábamo
bastante alegre. De pronto, a distansia, devisamos una
lenta comitiva... En un cajonsito pintao de verde, tierno,
como la hojaprimera
del espinillo, y rosa, como la mejilla de lo infante sano,
yasía un angelito de mi rasa. El padre
del finadito había convidao a la comitiva con mucha
largesa, que se pasaron toíta la noche bailando.
Para toos pudieran verle, lo llevaban descubierto. La
comitiva seguía sin sentí cansansio, grasia a la
cazalla, que hase olvoda a las coplas de algún chusco,
que hasía sonreí a las niñas y avergonzá a los
mozos... En eso oimos: ¡Esperen; yo voy a ve el
angelito!" Y los mísicos dejaron de tocá pa mirá,
como toos venia la vos. En la cumbre aparesió una muje...
¡No se
vayan! –gritaba-. ¡Quiero verlo!... ¡No me dejen con
el antojo!... A la vose de la gitana la comitiva se detuvo
un instante, y en la sierra todo fue espera. Pero la
distansia , po la revuelta del sendero, era larga... Hubo
un momento de indesisión... Alguno pensamo en la angustia
de la encitá:
no debía quedá con ese pensamiento de mal agurio.
Alguien dijo:
No se
pue esperar; es tarde ya. Y los músicos que habían
aprovechao el arto pa echarse al coleto grande trago de
aguardiente, comensaron a tocá. -¡No me dejen con el
antojo, no se vayan, ya los alcanso!-imploraba la cuitada.
Pero
sus voses fueron cubierta po el,parche, que resonaba como
una mano del dieblo... Y el cortejo se perdía... Entonses
la madre, deseperá, en ve que tomá el sendero, comensó
a bajá po la pendiente. Nadie quiso esperarla. Cuando la
madre vió que la comitiva se alejaba, apresuró el
descenso; resbaló, y cayó... Bajaba como una bolita,
rebotando de piedra en piedra hasta el, fondo. Cuando
llegué tenía vía. Le dí una saliva mía po too el
cuerpo y cargamo con ella. Serca de Tuba no salió al paso
el capitán Villena con sus hombre. Y con la ayuda de la
enfermita, que con mi saliva se puso bien, emborrachamo
como pellejo al capitán y su tropa, pasando nosotro la
carga tan lindamente.
Se
arregla el mantón, se pasa la mano por los cabellos y
comienza a cantar:
"Manque
toquen a rebato
las
campanas del olvío,
en
mi no s’paga el fuego
que
tu queré ha ensendio.
¡
Viva Ronda ¡
Reina
de los sielos,
Flor
d’Andalusía.
¡Quien
no t’ha visto que se ponga aquí!"
Esta
entrevista fue concedida por Ana Amaya Molina, "Aniya
la Gitana", a D. José D. BENAVIDES, periodista de la
Revista Gráfica Literaria de la Actualidad española y
Mundial, Editada en Su. de Rivadeneya. Fotos de Badosa.
Revista
"ESTAMPA", 24 de Junio de 1.930. |
|
"ANIYA
LA GITANA"
ANILLA
LA DE RONDA. Nombre artístico de Ana Amaya Molina,
conocida también como
"Aniya
la Gitana", nacida en Ronda, (Málaga), 1.855-1.933.
Cantaora y guitrarrista, por lo que acosmbraba a cantar
acompañandose ella misma con su guitarra. En su tyierra
natal actuó en los cafés cantantes Fornos, La Primera de
Ronda, y El Pollo, donde se cuenta que conoció a D.
Antonio Chacón, y a la cantaora rondeña Paca Aguilera,
con los que volvió a coincidir, en1.890,
en el
Café de Chinitas, de Málaga. Otras anécdotas en su vida
q ue dán razón a sus valores artísticos, son los
siguientes: Pastora Imperio en su primera actuación en el
Teatro Español, de Ronda,
solicitó insistentemente conocerla, regalándole una bata
de cola; la Reina Victoria Eugenia, con motivo de una
fiesta íntima para la familia real, en la que cantó
Anilla la de Ronda, obsequíó
a la artista con un mantón de Manila; y Federico García
Lorca la citó, entre otras figuras del cante, en su
conferencia "Importancia Histórica y artística del
primitivo cante andaluz llamado Cante Jondo", leída
en Granada, en 1.922.
| En
1.930, con setenta y cinco años, fue la figura más
admirada de la semana Andaluza, en la Exposición de
Barcelona, que tuvo lugar en el Pueblo Español de
la ciudad condal, acaparando la atención de la
prensa y del público, y cantando y bailando acompañada a la guitarra por
Ramón Montoya.
Entre
los muchos reportajes que con tal motivo le
dedicaron, creyendo que contaba ochenta y ocho
años, destaca el aparecido en ESTAMPA –24-6-1.930-,
firmado por D. José Benavides, en el que se narran
algunos de sus recuerdos, como su dedicación al
contrabando en su mocedad, sus éxitos en los cafés
cantantes sevillanos, entre ellos El Burrero, y el
Siete Revueltas de Málaga, así como con el torero
Lagartijo y con el general Contreras.
El
periodista, que la denomina "la reina de los
gitanos", reseña: "La casa donde vive
Anita Amaya, en Ronda, es un lugar de
peregrinación. El Juez, el Alcalde, el Boticario,
el registrador, Damas
de alta y baja alcunia, todos desfilan por su
vivienda, archivo de sabiduría popular. |
 |
Diariamente,
desde Barccelona, se telegrafía al secretario del
Ayuntamiento de Ronda, diciendo que la anciana gitana come
bien, duerme poco y bebe mucho. También se telegrafía a
los gitanos, que, impacientes ya, piden que regrese. Pero
ella no quiere marcharse. Nuñez de Prado, en sum obra
Cantaores Andaluces, le dedica un capítulo, en que glosa
su cante por –Soleares y su vida "Esclava del
amor", del que transcribimos el siguiente párrafo:
"Ella siente el
Arte
como el corazón que más lo sienta, concibe la belleza
como el cerebro constituido para concebirla mejor, siente
las grandiosidades de ese arte, como el alma que con más
intensidad pueda sentirlas, pero su corazón, su cerebro y
su alma, absolutamente humanos, en toda la hermosa
acepción de esta palabra, sólo ven en su arte un
vehículo para enviar desde sus entrañas al infinito toda
la expresión de su exquisita ternura, de sus ansias de
goces, de sus sueños de amor, de su ambición de cariño,
ambición que guarda la primera y tal vez la sola
finalidad de suvida,
ambición que mueve todos sus actosy qye impulsa los
resortes de su organismo.
Eso es
lo que la ha hecho más simpática aún mas que sus mismas
cualidades para el cante, y a eso se debe, en primer
término, los triunfos artísticos que ha logrado y los
aplausos que ha obtenido. Otra importante glosa de su
personalidad artística, la constituye el poema que le
dedicó José Carlos de Luna, en su libro El Cristo de los
Gitanos
(R.P.P.)
|