|
Este
pueblo está situado en una colina muy combatida de todos los vientos y en
particular del Norte; por lo que su clima es templado y sano.
Pujerra
es un pueblo relativamente próspero gracias a su excelente y abundante
producción de castañas, y casi todos sus vecinos tienen pequeñas parcelas
de castaños, por lo que se sustentan con suficiente autonomía, aunque su
producción se basa también en las bellotas, trigo, cebada, maiz, frutas y
hortalizas, si bien todo en corta cantidad; cría ganado vacuno, cabrío y de
cerda; caza de conejos, cabras monteses y zorras, y pesca en abundancia. En
su término se encuentra también una mina de cobre llamada la Cibeles, cuya
propiedad pertenece a una sociedad de varios vecinos de Estepona.
Celebran
sus fiestas patronales de San Antonio coincidiendo con el día del santo, en
el mes de junio, y son especialmente aficionados a lanzar cohetes durante la
procesión y, aunque sea costumbre general de todos estos pueblos, ellos se
llevan la palma. Se ven y oyen casi desde todo el valle. Sus fiestas son las
primeras de las temporada estival y congregan gente de los pueblos vecinos.
Se instala la música y la barra en la plaza y todo el mundo bebe y baila
hasta altas horas de la madrugada. Al parecer hay un tipo de fandango propio
de este pueblo que se acostumbraba a cantar en las fiestas..
Património
Histórico - Artístico
Urbanismo
La
estructura urbana de Pujerra es la de un conglomerado de calles muy
tortuosas que presentan cierta intención de conducir hacia una plaza
central en la que se ubica la iglesia. A este núcleo central de población,
que es un círculo casi perfecto, le han surgido dos prolongaciones más
recientes, una a orillas de la carretera que conduce a Igualeja y Ronda, y
otra al borde de la pista forestal que lleva hacia Jubrique por la
cordillera de Sierra Bermeja.
La zona
central es la más antigua e interesante, porque conserva todo el sabor
morisco. En la plaza se pueden ver algunas casas de corte dieciochesco,
aunque bastante humildes.
Historia
Poco se sabe de la historia de Pujerra, aunque es de
suponer que corriera igual o parecida suerte que los pueblos
vecinos. Lo más que hemos podido conocer son tradiciones que
se transmiten de generación en generación y que aún
cuentan los ancianos del lugar como cosa cierta; tal es el
caso de la leyenda de que aquí tuvo posesiones el rey
visigodo Wamba. Lo que sí parece evidente, al igual que en
los pueblos próximos, es el origen árabe de la población,
ya que se suelen mantener patrones muy similares.
Las calles del pueblo son estrechas y empinadas, de
trazado sumamente irregular. Muchas viviendas son de
mampostería con fachada encalada y teja árabe. En algunas,
se ven incrustados unos ladrillos con el monograma de Cristo,
compuesto con letras griegas (iniciales del nombre Yesous
Christos) que marcaban las sepulturas de los cristianos y
cuya fecha corresponde al siglo II de nuestra era.
Vestigios
arqueológicos
En
Pujerra aparecieron incrustados, según Vázquez Otero, en algunas fachadas
unos ladrillos tardorromanos, conocidos en el mundo de la Arqueología como
"brácaris" por la inscripción que presentan, en los cuales se
representa un crismón flanqueado por el alfa y el ómega. Esa simbología
es netamente cristiana y hace referencia a la frase evangélica de Cristo:
EGO SUM ALPHA ET OMEGA, es decir " Yo soy el principio y el fin".
Estos ladrillos han aparecido con abundancia en la zona de Ronda y en el
cortijo de la Vizcondesa en Benaoján, y son prueba de la presencia de
población cristiana en la Serranía desde muy antiguo, los siglos II y III
d.C. No hemos conseguido ver ningún "brácaris" que se conserve
en Pujerra.
A pesar
de existir la leyenda que hace a Wamba habitante de Pujerra, no hay,
sepamos, vestigios de época visigoda en sus tierras, aunque sí los hay en
otros puntos de la Serranía.
De
tiempos de dominio islámico sí quedan vestigios. Aunque el nombre de
Pujerra no sea de etimología árabe, sí lo es en cambio el del cortijo de
Bentomí, donde hubo un pueblo de época islámica del que hay
documentación para la época de la reconquista cristiana y se llamaba
Benatamín. Fue anejo de la parroquia de Sta. María de Cenay en el primer
reparto parroquial de la comarca, que se efectuó en 1505, y de ella
dependían Benatamín, Igualeja y Parauta.
|