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Este
pueblo está situado en una colina algo elevada con vistas al S. y O.; reinan
con más frecuencia los vientos E. y O. Tiene 124 casas, inclusa la
consistorial, que se halla en mal estado; una iglesia parroquial (San
Sebastián) aneja a la de Júscar, servida por un beneficiado; y finalmente
dos fuentes que se encuentran en el solar de dos pueblos desaparecidos con
motivo de la expulsión de los moriscos: Balastar y Chúcar.
Su
producción se basa en castañas, bellotas, miel, cera, vino y algo de
ganado; y caza de conejos y perdices en abundancia.
Património
Histórico - Artístico
Urbanismo
Faraján
es uno de los muy escasos pueblos ubicados casi en llano, sobre la cumbre de
una suave colina y rodeada de abundante vegetación. Se organiza en torno a
una plaza central cuadrada, en uno de cuyos ángulos se encuentra la iglesia
parroquial. A esa plaza convergen casi todas sus calles, que están bien
pavimentadas y limpias.
Las
casas son como el común de la comarca, unifamiliares, de uno o dos pisos y
con patio; en sus fachadas se ven balcones enrejados y abundancia de adorno
floral.
Historia
Las primeras noticias que se tienen sobre la ocupación de
estas tierras, pertenecen a la época árabe, que le dieron
su nombre Farrajan, que significa lugar ameno, alegre,
deleitoso.
Estuvieron asentadas en él diversas tribus de origen
magrebí que coexistieron pacíficamente con minorías
judías y cristianas procedentes de los prisioneros hechos en
campañas bélicas. Vivían en pequeñas alquerías como
Albalaxtear, Chucar, Cenajen y Castillejo.
Tras la conquista de Ronda, las alquerías son
abandonadas, agrupándose sus habitantes en Faraján que se
constituye como Realengo perteneciente a Ronda.
En el siglo XVI, tras la expulsión de los moriscos, la
zona queda prácticamente despoblada, repoblándose con
familias cristianas.
En 1814, el rey Fernando VII le otorga Carta de Real
Privilegio de Villa en premio a la constancia, lealtad
y sacrificios soportados durante la Guerra de Independencia
contra los Franceses y le permite usar como escudo las
armas de la Corona Española con el emblema muy noble y
fidelísima Villa de Farajén.
Restos
arqueológicos
Si es
cierto que en la cima del Romeral hubo fortaleza en la Antigüedad
prehistórica, como pretende Vázquez Otero, los majanos que allí afirma
que hay deben esconder vestigios de aquella época.
De lo
que sí hay evidencias abundantes es de los antiguos edificios de los dos
pueblos moriscos desaparecidos que hubo en término de Faraján: Balastar se
encuentra a tiro de fusil del pueblo en dirección a Alpandeire y Chúcar
estaba al otro lado del Genal, cerca del viejo camino de Jubrique, y quedan
allí ruinas de su iglesia y paramentos de otros edificios, todavía perdura
el nombre en el de la Fuente de Chúcar.
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