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Es el
pueblo situado a mayor altura en toda la comarca, superando los 840 m. sobre
el mar, en la cima de una colina que se encuentra en el punto límite entre
los roquedos calizos de la Sierra del Oreganal y las pizarras que bordean la
corriente del Genal. La zona rocosa al norte de la población es un complejo
kárstico de enorme belleza y se conoce como "Los Riscos de
Cartajima", dignos de ser visitados con acompañamiento de paisanos que
conozcan los mejores rincones y las cuevas más interesantes. Más al norte
aún destaca el monte Almola, sobre el que se recortan las mejores vistas de
esta villa.
Su
producción se basa en el trigo, algún aceite y castañas; cria ganado de
cerda, y de caza de perdices.
Património
Histórico - Artístico
Urbanismo
La
población conserva su trazado morisco, con calles generalmente estrechas,
orientadas hacia la iglesia, y algunos adarves. Recientemente se ha ido
sustituyendo la por la estética y alguna calle se ha enlosado. Hay una
nutrida representación de fachadas de estilo dieciochesco de influencia
rondeña, quizá más abundante que en otras localidades de la comarca.
Historia
No se tienen noticias de su pasado histórico en cuanto a
núcleo urbano, hasta que Fernando VII, en 1814, le concedió
el título de Villa.
Su economía fue en decaimiento desde que la filoxera
dañó sus viñedos a finales del siglo pasado. Hasta que
comenzó su declive, se la llamaba Cádiz el Chico, debido a
que tenía un importante número de habitantes, el doble del
actual, dedicados al cultivo de los campos y a la
preparación del hierro, extraído de las minas que hay en
los alrededores, en una fábrica que allí existía. Este
hierro servía para la producción de cañones, balas y
demás materiales bélicos, que posteriormente eran enviados
a la fábrica que existía en Jimena.
Lo que constituye su mayor orgullo es el Risco, sierra
calcárea integrada en la Serranía de Ronda, constituyendo
un torcal de parecidas características al de Antequera, y
adoptando las piedras infinidad de extrañas y caprichosas
formas.
Restos
Arqueológicos
Aparece
en la obra de Vázquez Otero alguna referencia a la existencia en Cartajima
de yacimientos arqueológicos romanos y aún más antiguos, pero no constan
en publicaciones científicas de arqueología. En tierras de este municipio
hubo en tiempos de moros otras dos poblaciones: al sur, colindante con el
término de Igualja estuvo Benahayón, del que se conserva el nombre en un
pago de fincas y algunos majanos de sus antiguas construcciones.
Así
mismo en el Inventario del Patrimonio Artístico de España se dice que
parte de su población en el siglo XVIII se dedicaba a la preparación del
mineral de hierro para la fabricación de cañones y balas en una fábrica
que allí existía.
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