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PASTORA PAVON CRUZ. “ LA NIÑA DE LOS PEINES ”
Pastora de la Santísima Trinidad Pavón Cruz, nace en Sevilla
el 10 de Febrero de 1.920, en la calle Butrón nº 20, hija
de un matrimonio gitano de tradición cantaora y hermana de
Tomás y Arturo Pavón, influyendo este último en la
iniciación y en la decisión de ser artista, debutando siendo
todavía una niña en la taberna de Ceferino, despertando la
admiración de los aficionados.
En al año 1.901, teniendo
apenas 11 años la contratan para actuar en Madrid en el
café del Brillante en la calle Montera. A principio de
siglo, ya existía en Madrid una gran afición al flamenco
prodigándose los Cafés Cantantes, `por los que desfilaban todas
las grandes figuras de Andalucía, alcanzando Pastora
rápidamente la popularidad, siendo conocida como La Niña de los
Peines, debido a una letra por tangos que interpretaba, y decía
así :
PÉINATE TÚ CON MIS PEINES – QUE
MIS PEINES SON DE AZUCAR – QUIÉN CON MIS PEINES SE PEINA –
HASTA LÑOS DEDOS SE CHUPA.
Pastora Pavón en este palo fue
maestra inmortal comprendiendo que de ella se dijera “ Es la
encarnación misma del cante flamenco, como Bach lo fuera de la
música.
Estando una larga temporada en
Bilbao, se traslada a Sevilla cantando en el Café Cantante de
Novedades así como en otros de
la Capital sevillana, trasladándose a Málaga para cantar en
Café de Chinitas, entusiasmando a la afición cantando por
Malagueña. A raíz de esa fecha, canta por toda Andalucía
acrecentando su fama con sus las grabaciones de sus
primeros discos, yendo acompañada por el genial guitarrista
Luis Molina. En 1921 actúa en Madrid en el Madrid Cinema y en el
Teatro Maravillas, emprendiendo después una gira por varias
capitales y ciudades españolas
acompañada por la guitarra de
Habichuela. Hay que destacar las actuaciones en el Circo Price y
en el Festival que se celebró en Palacio de Carlos V
de Granada en 1923. A partir del año 1925, continua con la
compañía formada por el empresario Vedrines, principal
promotor en aquellos años de los espectáculos denominados
Operas Flamencas, recorriendo en 1.928 todos los teatros y plazas
de toros casi de toda la península, la cual encabeza un elenco con
Don Antonio Chacón.
Pastora Pavón contrae
matrimonio en 1930 con Pepe Pinto, un artista muy popular del
que se debate entre la pureza del cante y la heterodoxia, siendo
no reconocida injustamente sus cualidades cantaoras. A partir de
su boda hasta 1.936 la cantaora sevillana no cesa de hacer
sus giras con distintos grupos artísticos que iniciaba
siempre en Madrid, donde solía siempre actuar en el Circo Price,
compitiendo con Pepe Marchena y Manuel Vallejo, dos de las
máximas figuras de los años treinta. El cantaor Fernando de
Triana en 1.935, escribe en su libro “Arte y Artistas Flamencos”,
La semblanza de la Niña de los
Peines: “ Cuando empezó la decadencia del cante andaluz en
la mujer, empezó el reinado de la Niña de los Peines, porque se
encontró siendo muy buena artista, pero casi sola, pues la
Antequerana, Carmen la Trianera, Paca Aguilera y alguna otra de
esas que no acaban la guerra, pronto desaparecieron del mapa
artístico quedando Pastora completamente sola como cantaora,
compitiendo con loas únicos cantaores como Don Antonio Chacón
y Manuel Torre, el primero firme en su trono y el segundo con su
ingenioso y enigmático clasicismo.
Una vez que mueren los dos
competidores, queda Pastora sola, representando un arte con el que
siempre contó con una gran cantidad de artistas consumados en
todos los estamentos del cante.
A raíz de esa época, salen
pegando fuerte el Cojo de Málaga, y Manuel Escacena, dos
taranteros clásicos y algunos otros, postergando Pastora Pavón
con su gran arte y siendo la dueña, así como la mejor cantaora
festera que hasta hoy se conoce, siendo imitada únicamente por
Manuel Vallejo,
siendo Manuel Vallejo y la Niña de
los Peines los dos cantaores que mejores cantan, pero por que
son los que más SON tienen, siendo esto una cualidad indispensable
para cantar bien, dándole estos
dos artistas una categoría artística
y flamenca a la bulería que jamás le dio nadie. Terminado
la guerra civil, Pastora Pavón vuelve a los
espectáculos itinerantes, coincidiendo en ellos con los
cantaores Canalejas de Puerto Real y el Sevillano. A
continuación ingresa en la compañía de Conchita Piquer, quién
repuso el cuadro flamenco “Las calles de Cádiz. Una vez
retirada de los escenarios reaparece en los escenarios con su
marido Pepe Pinto en 1.949, en el espectáculo España y su
Cantaora”, estrenándose en Sevilla y siendo muy bien
acogida por la crítica, siendo la última gira hace que
Pastora Pavón cantando en público, aunque lo hace en reuniones
privadas y entre cabales.
El Ayuntamiento de Córdoba le
tributa el 4 de Mayo de 1.961, un homenaje teniendo carácter y
repercusión nacional, participando las mejore figuras del cante
del baile y del toque flamencos, uniéndoseles a estos
artistas en un homenaje paralelo diversos poetas, literatos
y flamencólogos,
correspondiendo Pastora Pavón al
entusiasmo general cantando por Fandangos, Peteneras y
Bulerias, diciendo Molina que causó estupor “oír a la Niña de los
Peines con la misma voz fresca, pura y cantadora de hace
cuarenta años. La gente no se cansaba de aplaudir, sin
dejar que se retirase del escenario. Arrebatada por el público
cantó de pié dos y tres veces con tal arte, rumbo y salero, que
hasta las cigüeña que se hospedaban en la espadaña del viejo
Colegio Provincial de la Merced
aplaudieron la gracia y el arte de esta genial sevillana, en la
alta madrugada cordobesa”.
Años después “La Tertulia
Flamenca” de Radio Sevilla lanzó la idea de erigir un monumento
a la Niña de los Peines, iniciativa que tuvo una gran popularidad
y una calurosa acogida, llevándose a cabo felizmente. El busto de
la cantaora, obra del escultor José Illanes, se instala en plena
Alameda de Hércules sevillana, zona de gran tradición flamenca;
Siendo el acto inagural el 19 de Diciembre de 1.968, siendo
retransmitido para toda España por la Cadena Española de Radio
Difusión; siendo la primera vez en la historia que se hace en
vida, no pudiendo asistir al acto la Niña de los Peines, como
consecuencia de estar enferma de arteriosclerosis. Pastora Pavón
muere pocos días después de morir su marido Pepe Pinto, el 26
de Noviembre de 1.969.
Si Silverio fue el Rey de los
cantaores y Don Antonio Chacón el Papa del Cante, la Niña de
los Peines fue indiscutiblemente la Maestra por antonomasia,
demostrando una maestría desde sus inicios artísticos, a
medida que fue incorporando a su peculiar manera de decir los
cantes, todas las formas y estilos flamencos como las Alegrias,
Malagueñas, Sevillanas, Peteneras Soleares, Tangos, Saetas,
Bulerias, Tarantas, Tientos, Siguiriyas, Farrucas, Cantiñas,
Cartageneras, Fandangos, Bamberas, Vidalitas, Rumbas, Guajiras,
Granainas, Caracoles, Villancicos etc., formando así un
portentoso legado, siendo transmitido en una extensa discografía
de más de doscientas grabaciones, en las que podemos encontrar las
huellas de su rica y original personalidad, desde las
canciones aflamencadas a los tangos.
En los anales del
flamenco han quedado registrado los nombres gloriosos de
las mejores cantaoras: Tia María, La Jaca, Tia Salvaora, La
Sandita, La Junquera, María la Regalá, La Lola, María la
Mica, La Cagilona, La Bocacha, María Borrico, La Josefa,
La Cuende, Juanaca, Rita Ortega, La Trini, Paca Aguilera, Aniya la
Gitana, Merced la Serneta, La Roenna, La Serrana etc.,
Pero creemos que ninguna ha superado
a la Niña de los Peines . La realidad del cante nos la
presenta como la mas completa, con una gran evolución dentro de
las formas clásicas, radicando su originalidad cantaora en su
estilización, llegando a popularizar y aflamencar
cantes como la bambera con una nueva estética, y en cantar con
unas condiciones excepcionales de compás y de voz lumonosa,
llena de alegría y jondura, no admitiendo esta cantaora
comparación posible, estando su escuela viva y no solo en sus
discos. Ella u Don Antonio Chacón aportaron las bases en la cual
se fundamentan todos los interpretes contemporaneos y
actuales, desde Antonio Mairena a Enrique Morente.
Con ella se desapareció la
figura representativa de una época de unos estilos, siendo
admirada por artistas de todos los géneros, desde Falla que la
honró con su amistad a Federico García Lorca
Que compuso para ella los cantes
llamados Lorqueñas y mereció ser llevada al lienzo por
Julio Romero de Torres, mientras proseguía hacia la inmortalidad
su trayectoria artística. |