LOS CAFÉS CANTANTES

" Café Cantante " Óleo (José Gutierrez Solana)

De todas las etapas históricas por las que se desarrolló el Arte Flamenco, consideramos que la denominada de los "Cafés Cantantes" es la más importante, siendo por varias razones:

La primera por el clasicismo y definición artística de los estilos.

La segunda por ser los Cafés el escenario que motivara la profesionalización, con los condicionantes positivos que lleva l esfuerzo de la superación artística.

Y tercera por ser el medio de expresión por el cual el flamenco tuvo una difusión casi Nacional, fuera de los límites habituales de Andalucía.

Coincidiendo que esta época nacen y ejercen las grandes figuras de éste Arte, siendo Estos: El Mellizo, Silverio, Curro Dulce, La Parrala, Juan Breva, Don Antonio Chacón Ramón Montoya, La Malena, La Macarrona, Manuel Torres, La Serneta, Aurelio Selles, Pepe de la Matrona, La Niña de los Peines.... en resumen, es la Edad de Oro del Flamenco cuya herencia de escenarios y de interpretes, afortunadamente, ha llegado hasta nosotros. El cafés Cantante era el local donde se despachaban bebidas y se ofrecían recitales de cante, toque y baile flamenco. Permitiendo intensificar la practica del Arte Flamenco entre profesionales, teniendo su auge en la segunda mitad del Siglo XIX, hasta su decadencia en los primeros años veinte del presente siglo.

Julián Pemartín sintetiza su función y características ambientales:

Los Cafés Cantantes representan el lugar en el que el Flamenco tras una primera época de exhibición restringida, aparece ante un público muy numeroso, y deja de ser un arte minoritario para alcanzar difusión y arraigo popular. Los Cafés Cantantes estaban instalados alrededor de un patrón general: Un salón lo más amplio posible y decorado con espejos y carteles de toros, en el que además de las sillas y mesas destinadas al público se levantaba el tablao donde actuaba el cuadro flamenco.

Fernando de Triana cuenta, que el tablao del café del Burrero era tan amplio, que en el se lidiaron becerros de casta. En los lados del salón solían instalar palcos para el público adinerado, y cuartos reservados para juergas o comidas familiares.


Café "El Burrero" (Dibujo - García Ramos)

Los Cafés Cantantes que existieron durante los años comprendidos entre 1.847 y 1,920, surgieron en razón lógica de unos hechos naturales. Por un lado, el auge que toman en toda Europa los Cafés Cantantes con espectáculos, tanto musicales como, inquietud cultural. Por otro lado la necesidad de canalizar el costumbrismo andaluz. Para la Historia del Flamenco creemos que el hecho es positivo, no solo por su evolución, sino por limitación al definir bien los géneros que integran el espectáculo. Por un lado la Escuela Bolera, y por otro lo autóctono andaluz al integrarse al nuevo género flamenco con estilos que se crean y se perfeccionan, quedando la guitarra como instrumento único y definitivo, eliminándose estilos musicales e instrumentos como panderetas y violines. Y aquel naciente flamenco no tardó en llegar a todos los rincones de España, por la labor de difusión consiguieron los Cafés Cantantes. Por las salas y tarimas de los Cafés Cantantes, pasó todo lo mejor y lo mejor del genero del flamenco, el más insospechado, variopinto y abigarrado mundo de y variedades: Circo, Teatro, Musicales, Chirigotas, marcando la pauta el Café de Silverio. Pauloski, empresario ruso del teatro de Moscú, vino a Sevilla en 1.894, con el propósito de contratar las primeras cantaoras y bailaoras con el fín de introducir los espectáculos en Rusia.

Respecto a los cafés cantantes podemos mencionar entre otros:

Sevillanos: café el burnero, café de silverio, café de variedades salón del recreo, café de variedades.

Madrileños: café el gato , café el Imparcial, café el Brillante, café la Estrema, café de Romero.

Malagueños: café del Turco, café de La Loba, café de Chinitas café España

Rondeños: café del Foro, café de las Siete Revueltas

Gaditanos: café de las Jardinería café del Romero, café del Perejil, café del Palenque, la Primera del Jerez.

Granadinos: café del Mellar, café Suizo, café del Callejón.

Almeriense: café Santo Domingo, café Lyon

Barcelonés: café Sevillano, café La Alegría, Edén-concert, Café Villa Rosa.

Cordobés: Salón Recreo y café del Gran Capitán; además de los que existieron en las zona mineras de Murcia y Jaén, así como diversos puntos de la geografía española.

(R.P.P.)