| La
Minera, llamada también Cante de las Minas, es un cante
que debió aparecer a mediados del siglo XIX, derivándose
de los fandangos locales, lo cual es un cante o copla de
cuatro versos octosílabos, teniendo un estilo genuino de
la Sierra de la Unión. Esteban Bernal lo describe así:
la Minera más clásica tiene una elevación en el tercio
central que le imprime un gran valor, y al mismo tiempo
rompe la monotonía que pudiera haber en los demás
tercios. Respecto al último de estos versos, la Minera
logra una autentica grandeza cuando el cantaor al terminar
de vocalizar las palabras finales de la estrofa, lo hace
todo de un tirón, siendo pocos los cantaores los que la
realizan de esta forma, ya que la mayoría hacen una pauso
al respirar.
Según Blás Vega, el
creador de la Minera fue el cantaor flamenco Antonio Grau
Mora, "El Rojo El Apargatero", nacido en Villega
(Alicante), en el año 1.847, así mismo el escritor
Julián Pemartín afirma que el cantaor nació en
Cartagena. Otros aseguran que nació en Collosa de Segura
(Alicante). Antonio Grau Mora "El Rojo El
Alpargatero" muere en la Unión, siendo la figura
legendaria más relevante del cante minero.
Después de desaparecer
este cante, fue en el año 1.950 cuando reaparece de
nuevo, siendo éste el modelo por el que se siguieron
interpretando y ajustando las bases específicas del
Concurso Nacional Anual del Cante de las Minas,
celebrándose en la Unión, siendo un cante tipo y
quedando diferenciado de la Taranta.
Y llegamos a nuestros
días con tres voces distintas en las interpretaciones de
la Minera, tres voces en las que hay que basarse por sus
distintas formas de interpretarlas. Antonio Piñana,
barroco, sobrio en su forma de interpretar el cante.
Pencho Cros, suave y
meloso en su hacer el cante.
Y por último, está
Encarnación Fernández, con un carisma que se distingue
por su condición de gitana y el pellizco que le da a
estos cantes, basándose en la Minera de Pencho Cros, le
imprime una fuerza arrolladora que eleva a este cante a
las cotas más altas del cante flamenco.
Porque tiro
la barrena
Me llaman el barrenero,
Porque tiro la barrena
Siendo yo el mejor minero
Que sale de Cartagena
Me llaman el
barrenero

El Taranto es un cante
similar a la Taranta, y se distingue por obedecer su toque
a la tendencia acompasada de la Zambra, ejecutado en el
mismo tono que la Taranta y la Cartagenera, asemejándose
a la Rondeña en el toque de la guitarra.
No obstante hay que
mencionar la versión debida a Manuel Torres titulada
Rondeña, en La grabación con la guitarra de Miguel
Borrul, y que actualmente siguen algunos cantaores, entre
ellos Antonio Núñez" Chocolate ", y cabe la
pregunta: No fue el Taranto un hallazgo del gitano de
Jerez, siempre llevado de su inspiración personal al
injertar aire tarantero a la Rondeña, ó giros rondeños
al Taranto?. Lo cierto es que para muchos, este cante
divulgado por Manuel Torres es un patrón del Taranto.
Otro Taranto también
definido es el que ha difundido el cantaor Fosforito a
partir de 1.956, y que él mismo se ha encargado de
perfeccionar y engrandecer, hasta convertirlo en uno de
los estilos más interpretados en la actualidad, porque
pese a su grandilocuencia y prestancia, tiene mayor
matización y riqueza melismática.
Donde
andará el capataz
De la mina en que yo trabajo
Donde andará el capataz
Que ayer le dije en el tajo
Que me subiera el jornal
Y si no a la mina yo no abajo.

También se define como
Taranto, el baile flamenco que se acompaña del cante del
mismo nombre, que según se cree que fue que la creadora
fue la bailaora Carmen Amaya, sobre los años 1.940,
siendo sus divulgadores Rosario, Antonio, Flora Albaicín
y Fernanda Romero.
José Blás Vega, llega a
la conclusión de este baile, está consolidado dentro del
fascinante y maravilloso mundo del baile flamenco.
Alfredo Mañas expone en
su obra teatral "Los Tarantos", toda una obra
dramática y de Arte en el baile flamenco.
La Cartagenera es un cante
de cuatro o cinco versos octosílabos, perteneciendo a los
Llamados cantes de Levante, y dentro de ellos los
denominados cantes de las Minas, siendo sus origenes de un
Fandango de Cartagena. Después del último tercio del
Siglo XIV forma parte del acervo flamenco, muy posible por
el gran interés que le prestaron determinados cantaores
profesionales.
Este cante procede de la
escuela de Antonio Grau Mora, El Rojo El Alpargatero, de
corte Levantino, pero almeriense acompañado a la guitarra
al compás de la Malagueña; ya en el Tratado Mundo y
Formas del Cante Flamenco, de Ricardo Molina y Antonio
Mairena, en la integración de la Cartagenera al contexto
del cante flamenco, el auge de la Cartagenera coincide con
el de la Malagueña, situándose entre 1.890 y 1.920.
Femado de Triana afirma
que por el año 1.884 la cantaba Concepción Aranda
"La Cartagenera", en el café llamado el
Burrero, siendo interpretado estos cante en el año 1.886
por África Vázquez, en el café cantante Ojeda.
Uno de los cantaores que
más engrandeció a la Cartagenera, fue D. Antonio
Chacón, ya que seria una de las figuras decisivas para
éste cante, dándole el influjo de la Malagueña, ya que
éste cantaor se distingue por creaciones de éste cante.
Así mismo sirven excelentes cantaores de Cartagenera, y
destacan el Niño de Cabra y Manuel Centeno.
A parte de la influencia
de D. Antonio Chacón, surgen las figuras de Manuel
Torres, y Pastora Pavón "Niña de los Peines",
creando entre ellos un estilo gitano a este cante, así
mismo otro cantaor excepcional en la interpretación de la
Cartagenera fue el Niño de Escacena, haciendo según
Blás Vega, hincapié sobre la influencia, en la
aportación y en la estructuración de éste cante.
Ya por el
año 1.891 D. Antonio Chacón visita Almería, donde
conoce a Frasquito Segura, "El Ciego de la
Playa", del que adquiere una serie de Tonalidades,
las cuales seria de vital importancia en el desarrollo
musical de los cantes levantinos.
La
asiduidad de D. Antonio Chacón por las tierras de la
Unión, Cartagena, Los Alcázares y la mayoría de los
pueblos de Murcia surge la amistad de este cantaor con la
del Rojo el Alpargatero, pasando grandes temporadas por
estas tierras, logrando llevar estos cantes a la máxima
perfección, dándole así mismo su personalidad técnica,
creando así su estilo propio de la Cartagenera.
En la mina
Lloraba un viejo minero
Y en la boca de una mina
Y en sus entrañas pase
La alegría de mi vía
Y ahora no me pueo valé

La Taranta
proviene de Tarantela o de Taranto, gentilicio popular con
que a veces se designan a los naturales de Almería y se
aventura que proviene Tarentum, ciudad de Taranto.
Perteneciente a la rama de los cantes de Levante, y dentro
de ello a la modalidad de los cantes de las Minas.
Es una
copla de cuatro o cinco versos octosílabos, su origen lo
atribuyen los estudiosos al engrandecimiento de algún
Fandango de Almería, que al trasladarlo a las zonas
mineras adquirió una fisonomía propia, siendo su mejor
interprete Pepe el Marmolista.
Es un
cante largo, duro, sobrio y viril, y se acompaña a la
guitarra en tono alto.
Desde que
la, Taranta apareció en las tierras de Almería, se fue extendiendo
así mismo por Linares y otras localidades mineras de
Jaén, la provincia de Murcia y principalmente en La
Unión, constituyendo uno de los pilares básicos de los
cantes de las Minas.
Según
Asensio Saen describiendo este cante, es una necesidad
irrefrenable, casi fisiológica nacida del reencuentro del
hombre que escapa cada jornada del riesgo de la mina.
Partiendo
de que su sentido musical, es de la base del Fandango
regional señalamos tres fases diferentes:
¡fi)
Dentro de las migraciones mineras, la añoranza de los
cantes andaluces, principalmente de Granada, Jaén y
Almería.
2’) El
acoplamiento de las propias tonalidades, ejerciendo una
influencia de la antigua Murciana, y el estilo de la
Malagueña, aunque ya en los pueblos de la sierra de
Cartagena, vibraba un cante antiguo llamado "Cante de
la Madrugá", padre de la Taranta y de todo el cante
minero. Así mismo se produce una simbiosis de la Taranta
y el Cante de la Madruga, naciendo la Cartagenera de la
que es su creador Antonio Grau Mora, apodado El Rojo el
Alpargatero.
Y 3’ Al
que al Rojo el Alpargatero le gusta ver a los minero de
madruga con sus carburos y sus trapicos, el impulso
creador fue los que le sirvió para engrandecer el cante
minero, siendo esta anécdota y la aportación personal de
los grandes maestros locales.
Este cante
fue a difundirse a otras zonas cantaoras, de lo cual fue enriqueciéndose
musicalmente, las cuales fueron Almería, Málaga y Jaén.
En
Almería destacaron cantaores como el Cabogatero, El Ciego
de la Playa, y Pedro el Morato, sobre todo este último
por su valiosa aportación de tonalidades de la Taranta y
el Taranto almeriense.
En Málaga destaca La
Trini y el Canario, encontrándose en la Malagueña de
este último la introducción de los tono Cartageneros.
En la provincia de Jaén
podemos destacar el desarrollo del cantes mineros en las
tierras Mineras de Jaén, Linares, La Carolina y Andujar, perfilándose
la personalidad de la Taranta, que cuenta con cantaores
como el Pechinela, el Peluca, el Nolasco, el Tonto
Linares, el Cabrerillo, José el de la Luz, Basilio, etc.
Según Blas Vega, D.
Antonio Chacón fue el máximo revalorizador de la Taranta
y de los demás cantes levantinos, así como hay que
destacar al sevillano Manolo Escacena, quien hacia 1.905
conoció en Madrid al cantaor Basilio, natural de Linares
y primo del guitarrista Ramón Montoya, de quien le viene
la afición de los cantes taranteros linarenses. Así
mismo coincide con el entonces estudiante Antonio Grau,
hijo del Rojo el Alpargatero, que le enseñó los estilos
de su padre, y con estas sólidas bases, Manolo Escacena apoyándose
en la dulzura melódica de su voz, pronto se convierte en
uno de los más importantes estilistas de la Taranta de
todos los tiempos.
Otros grandes difusores de
la Taranta fueron Manuel Vallejo, el Cojo de Málaga, la
Niña De los Peines, Niño de Cabra, José Cepero, Pepe
Marchena, El Pena, Bernardo el de los Lobitos, Jacinto
Almaden etc.
Actualmente este cante
mantiene su vigencia, siendo pocos los cantaores que se
atreven a Cantarla, ya en los festivales y en grabaciones
musicales, y en el especial en el Concurso de las Minas de
la Unión.
Con respecto a los Cafés
Cantantes, tanto en Cartagena como en la Unión el
ambiente flamenco de esta época es grandísimo, ya que al
haber muchísimo trabajo proveniente de las minas, se
ganaba muchísimo dinero, lo que le dio a que se
establecieran gran número de ellos. En Cartagena se
pueden mencionar los Café Cantantes de la Calle Playa, y
de la Calle Honda, los de la Glorieta, el Café del Sol en
la Puerta Múrcia, Café el Tranvía, Falda Pantalón, y
en calle San Fernando, posteriormente se abrieron otros
como el Trianon, el Gto Negro, La Puñalá, La Bombilla
etc.
|
En
la calle de Canales
Se me cayó mi sombrero
Quién se lo vino a encontrar
El Rojo el Alpargatero
Y no me lo quiere dar. |
En
la calle de Canales
Cantaba Paco el Herrero
En compañía de Chinales
El Rojo el Alpargatero
Y Enrique el de los Vidales. |

(R.P.P.)
|